El proyecto en nuestras aulas. Inteligencias múltiples.

 “Cada ser humano posee una combinación única de inteligencia. Este es el desafío educativo fundamental”

A lo largo de nuestra vida puede que nos hayamos cruzado con personas que pese a lograr unos expedientes educativos envidiables, no han sabido desenvolverse en su vida personal, grandes “fracasos académicos” que lograron éxitos en otras áreas por su “mente artística” y a los que admiramos, o incluso puede que nosotros mismos fuéramos de esos niños que no paran quietos y que son felices realizando cualquier actividad física. Tradicionalmente se consideraba más inteligente a aquel que tuviera una mente científica y destacara en lengua o matemáticas. Esto iba ligado a una concepción estática, innata y sometida a la herencia, de la inteligencia, y a unos instrumentos de medición de la misma, a partir de los cuales se obtenía un único cociente intelectual que nos daba la medida de la inteligencia de una persona.

Esta concepción ha sido ampliamente superada por diversas teorías que postulan un nuevo paradigma según el cual la inteligencia es una capacidad desarrollable, exhibida durante el proceso de resolución de problemas y que abarca áreas distintas a la matemática y la lingüística e igual de importantes.

En este sentido, algunas de las teorías que más repercusión han tenido desarrollan conceptos como el de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, el de inteligencia emocional y social de Daniel Goleman o el de inteligencia transgeneracional de Angélica Olvera, que aportan visiones en cierto sentido complementarias de esta nueva compleja concepción de la inteligencia humana.

 

 

 

 

 

 

 

 

La Teoría de las Inteligencias Múltiples

Centrándonos en la teoría de Gardner, existen al menos ocho inteligencias distintas, presentes en todas las personas en distinto grado y que, aunque relacionadas, son independientes. De forma que una persona puede destacar en alguna de ellas, y no hacerlo en otras. La inteligencia quedaría definida como “la capacidad biopsicológica de procesar información para resolver problemas o crear productos que son valiosos para una comunidad o cultura”

Así pues, cada uno de nosotros no solo tiene un perfil único de las ocho inteligencias, que combina y utiliza de manera única y personal, sino que además, a lo largo de su vida, este perfil evoluciona en función de los aprendizajes y experiencias, los cuales funcionan como elementos cristalizantes o paralizantes del desarrollo de una inteligencia. Estímulos positivos, reconocimientos, apoyos…, serían ejemplos de los primeros y humillaciones, burlas o ausencia de estímulos lo serían de los segundos.

Para que un aspecto del conocimiento sea considerado una inteligencia debe cumplir con ciertos parámetros como localizarse en una zona del cerebro, poseer un sistema simbólico o representativo propio, tener una evolución característica y observarse en grupos especiales de la población como “prodigios”. Muchas veces se ha identificado una disciplina curricular con una inteligencia, cuando lo habitual es que requiera de varias. Analicemos algo más detenidamente cada una de ellas.

  • La inteligencia lingüística-verbal: es la habilidad de pensar en palabras y usar el lenguaje para expresar y entender significados complejos. Sensibilidad en el uso y significado de las palabras, su orden, sonidos, ritmos e inflexiones.

Poseen un elevado nivel de esta inteligencia los escritores, periodistas, oradores y humoristas entre otros. Está presente en los niños a los que les encanta redactar historias, leer, jugar con rimas, trabalenguas…, en los que aprenden con facilidad otros idiomas y/o imitan sonidos y formas de hablar. Aprenden mejor leyendo, escuchando y viendo palabras, hablando, escribiendo, discutiendo y debatiendo.

  • La inteligencia corporal-cinestésica: es la habilidad de usar el propio cuerpo para expresar ideas y sentimientos, y de usar sus particularidades de coordinación, equilibrio, destreza, fuerza, flexibilidad y velocidad, así como propioceptivas y táctiles. También la facilidad en el uso de las manos para manipular y transformar elementos.

Los deportistas, bailarines, cirujanos, relojeros y artesanos entre otros, la tienen muy desarrollada. Se aprecia en los niños que destacan en actividades deportivas, danza, expresión corporal y/o en trabajos de construcción. También en aquellos que son hábiles en la ejecución de instrumentos y en la manipulación de objetos delicados. Estos niños aprenden mejor con la experiencia y participación activa, tocando, moviéndose y procesando la información a través de sensaciones corporales.

  • La inteligencia lógico-matemática: es la capacidad de manejar números, relaciones, patrones lógicos y de razonar de manera efectiva, incluyendo la sensibilidad a los esquemas y relaciones lógicas.

La encontramos desarrollada en científicos, ingenieros, matemáticos, analistas… En cuanto a los niños, destacan por analizar con facilidad planteamientos y problemas, y disfrutan con los cálculos numéricos, estadísticas y presupuestos. Aprenden mejor usando pautas y relaciones, clasificando y trabajando con lo abstracto.

  • La inteligencia visual-espacial: es la habilidad de pensar en tres dimensiones y de apreciar con certeza la imagen visual y espacial, de representar gráficamente las ideas, y de sensibilizarse ante el color, la línea, la forma, la figura, el espacio y sus interrelaciones.

Está presente en marinos, pilotos, pintores, fotógrafos, arquitectos… Y en los niños que estudian mejor con gráficos, esquemas, cuadros, colores y dibujos, visualizando y usando su ojo mental. Les gusta hacer mapas conceptuales y mentales y entienden muy bien planos y croquis.

  • La inteligencia musical: es la capacidad de percibir, distinguir, transformar y expresar el ritmo, timbre y tono de los sonidos musicales. Para entender o comunicar las emociones e ideas a través de la música.

La           encontramos    en          compositores y músicos y en personas especialmente sensibles a la música. Los niños que la evidencian se sienten atraídos por los sonidos de la naturaleza y por todo tipo de melodías. Disfrutan siguiendo el compás con el pie, golpeando o sacudiendo algún objeto rítmicamente y pueden interpretar

el mensaje que otro trasmite a través de una composición musical. Procesan mejor la información a través del ritmo, la melodía, los sonidos y el canto.

  • La inteligencia interpersonal: es la posibilidad de distinguir y percibir los estados emocionales y signos interpersonales de los demás, y responder de manera efectiva a dichas acciones de forma práctica. La empatía, el liderazgo y las habilidades sociales como la asertividad o la escucha activa son sus principales capacidades.

Está presente en actores, líderes, mediadores, buenos vendedores, docentes… La tienen los niños que disfrutan trabajando en grupo, que son convincentes en sus negociaciones con pares y mayores, que entienden al compañero y que son capaces de percibir y aceptar distintas perspectivas de una situación. Como mejor aprenden es compartiendo, comparando, relacionando, entrevistando y cooperando.

  • La inteligencia intrapersonal: es la habilidad de introspección y de actuar consecuentemente sobre la base de este conocimiento, de tener una autoimagen acertada. De tomar conciencia de uno mismo y conocer nuestras aspiraciones, metas, emociones, pensamientos, ideas, fortalezas y debilidades. Capacidad de autodisciplina, comprensión y amor propio. Nos permite interpretar y orientar nuestra conducta.

Se encuentra muy desarrollada en teólogos, filósofos y psicólogos. La muestran niños reflexivos, que se marcan metas acertadas, que reconocen sus emociones y poseen autodisciplina. Suelen trabajar mejor de forma individual, haciendo proyectos a su propio ritmo, teniendo espacio y reflexionando.

  • La inteligencia naturalista: es la capacidad de entender e interactuar con el mundo natural, incluyendo plantas y animales, y la observación científica de la Naturaleza. La habilidad para distinguir, clasificar y utilizar elementos del medio ambiente, tanto urbano como rural. Incluye la observación, experimentación, reflexión y cuestionamiento de nuestro entorno.

Aparece muy desarrollada en botánicos, naturalistas, paisajistas, ecologistas, veterinarios… Se da en los niños a los que les gustan de forma especial los animales y las plantas, que disfrutan con clasificaciones e investigaciones del mundo natural y en contacto directo con la Naturaleza. Su forma de aprender es a través del medio natural, de los seres vivientes y explorándolo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Influencia de la teoría en la educación

Las repercusiones que esta teoría está teniendo en el ámbito educativo son incuestionables y ya existen centros que basan en ella sus enseñanzas. Como puede observarse esta teoría nos abre el abanico de las distintas formas en que las personas, y por tanto los niños, perciben, estructuran y recuperan la información, es decir, aprenden. En una sociedad en la que tenemos a nuestra disposición multitud de herramientas y formatos que nos acercan al conocimiento y el aprendizaje, no podemos seguir enseñando lo mismo de la misma manera, ni evaluando los resultados a partir de pruebas que no reflejan la complejidad de la mente humana. Tenemos la posibilidad de acercarnos a un contenido curricular concreto desde la visión de las inteligencias, para asegurar así la conexión con las diferentes maneras de aprender del alumnado. Podemos, además de repetir y memorizar un concepto, entenderlo manipulando diversos materiales, utilizar ritmos y melodías, plantear experimentos y debates grupales, proyectos de investigación… Permitiendo que cada alumno ponga al

servicio del aprendizaje sus potencialidades y talentos y evaluando los resultados desde una perspectiva amplia.

Debido a esto se están produciendo ligeros cambios, más lentos de lo que nos gustaría, en el sistema educativo, tradicionalmente centrado en la inteligencia matemática y la lingüística, destinados a incorporar el resto de inteligencias y a que vayan adquiriendo el peso que deberían tener. Cada vez hay más docentes, tanto en la enseñanza pública como en la privada, sensibilizados con estos aspectos. Maestros que no se conforman con hacer lo mismo que se hacía hace siglos, porque la sociedad, el concepto de enseñanza y los propios alumnos han cambiado y por lo tanto también debe hacerlo su papel. Que buscan la mejor manera de acercarse a sus alumnos, respetando su diversidad y como base de una escuela inclusiva y una educación personalizada. El papel de estos docentes del siglo XXI pasa por transformarse en guías, más que en meros recipientes transmisores del conocimiento, adaptando la enseñanza a esta singularidad y eligiendo en cada momento las estrategias didácticas adecuadas al perfil del alumno, que le facilitarán la adquisición del conocimiento, y utilizando todas las herramientas a su alcance.

En la era del conocimiento, en la que los contenidos se encuentran fácilmente a disposición de cualquiera, la escuela debería centrarse en identificar potencialidades, en poner a disposición de los alumnos un entorno diverso y estimulante, en desarrollar estructuras mentales, transmitir valores y en “enseñar a aprender”, fomentando en los alumnos la independencia y las ganas de adquirir conocimientos, acompañándoles en el proceso, y propiciando una positiva gestión emocional.

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